Guía práctica: cómo rellenar puffs

Ya conocéis los puffs, esos prácticos, portátiles, coloristas, divertidos, llamativos, adaptables y hasta chiripitifláuticos asientos blanditos (valga la redundancia) con los que decoramos nuestras casas (aunque también los utilizamos para sentarnos). Pues ahora no vamos a hablar de puffs (bueno, o sí) sino de relleno para puffs.

Hablamos de los puffs blandos, es decir, aquellos fabricados con funda de piel sintética o con tela y que, como los bombones de licor, tienen relleno. Solo que este no se come, porque el relleno de puff es de perlitas de polestireno expandido. Hacemos esta precisión para distinguirlos de otro tipo de puffs, los rígidos tipo baúl, que suelen tener la estructura de madera y el interior hueco y por tanto no necesitan relleno para puffs.

Puffs pera rellenables

No nos vamos a extender hablando de puffs, porque los tenéis todos a un solo clic de distancia, pero solo diremos que los tienes de prácticamente cualquier tipo imaginable, desde el clásico, intemporal, incombustible y casi obligatorio puff pera, hasta puffs que rivalizan en prestancia y comodidad con la butaca del abuelo, y otros pensados para sentarse de mil maneras, para apoyar los pies, para que los usen los peques y (si es posible) se estén un rato quietecitos…

En fin; la gama de puffs es enorme, casi tan grande como las posibilidades que nos ofrecen como asiento auxilar y accesorio decorativo. Además son alegres, trotones y prácticos… ¿qué más se les puede pedir?

¡Ah, sí!; por ejemplo, que no cedan y se hundan con el tiempo.

Y a eso vamos, porque es inevitable que los puffs acaben cediendo o aplanándose al cabo de cierto tiempo tras un uso prolongado y que necesiten relleno de puff. Y ello es inevitable, debido a la propia naturaleza de las bolitas de polestireno extendido con las que están rellenos. 

Las bolitas son flexibles y tienen una gran capacidad de amortiguación, compresión y adaptación a distintas formas, por lo que son ideales para los puffs, pero desgraciadamente no han adquirido los genes de Jordi Hurtado y no duran eternamente, aunque sí lo suficiente para que cuando tengas que cambiarlas hayas disfrutado de muchísimas horas de puff.

(Por cierto que a estas perlitas de relleno de puffs también se les llama bolas de porexpán, esferovite, y varios otros nombres, como por ejemplo “esas bolitas blancas redondas que se meten dentro de los puffs”).

Aunque da igual cómo las llames, porque lo importante es que para disfrutar de un buen puff durante muchos años basta con tener clara la respuesta a unas sencillas preguntas:

¿Con qué, cuándo, cuánto y cómo relleno el puff?

Vamos a intentar contestarlas para que rellenar un puff sea un juego de niños en lugar de una versión puffística de Pesadilla en Elm Street. (Nota: ningún puff ha resultado herido en la realización de esta guía).

Con qué relleno los puffs

Esta es muy fácil: como ya dijimos, los puffs blandos deben rellenarse con bolitas de polestireno. Y con eso queremos decir que si te intentan vender un puff que en lugar de relleno de bolitas (es decir, esferas) tiene relleno de viruta debes rechazarlo de plano.

La viruta de relleno no es ni más ni menos que bolas viejas que se trituran y se reutilizan y que, por lo tanto, ya han perdido su poder de amortiguación y absorción. 

Respecto al tamaño de las bolitas o si son más grandes o más pequeñas realmente no tiene más importancia que cuanto más grandes más grano podrá presentar el puff visualmente, aunque no hay mayor problema porque la bolita sea pequeña o grande en cuanto a la comodidad.

Cuándo me toca rellenar el puff

Para saberlo, no hay mejor indicador que esa parte del cuerpo que tenemos al final de la espalda y que se llama… eh… bueno, ya sabéis cómo se llama.

Bien. Pues cuando vuestro “eso” (y vuestra espalda también) os avise de que el puff está dejando de parecerse a sentarse en una nube para parecer que te están sentando en el sofá de Los Picapiedra, puede ser hora de rellenar el puff. 

Igualmente, si mantiene la comodidad pero visualmente lo ves muy vacío o aplanado también puede ser el momento de llenarle el depósito con relleno de puff. 

También influye el aspecto estético que te guste: hay quien prefiere ver los puffs bien llenos y hay a quien le gusta que aparezcan flojitos y hudirse mucho cuando se sientan.

Cuánta cantidad de relleno de puff necesito

Habitualmente hablamos de que cuando un puff necesita relleno, no necesitas vaciarlo y volverlo a llenar, sino simplemente aportar bolitas nuevas que completen el espacio vacío. Sólo si el puff ha tenido un uso extraordinario habría que vaciarlo completamente y entonces rellenarlo.

Respecto a la cantidad necesaria podemos calcular que cada metro cúbico necesita, por una sencilla operación aritmética, 1000 litros de relleno puff.

Pero no es tan sencillo, porque los puffs tienen formas irregulares y muchos no se llenan del todo. Entonces, ¿cuántos litros tiene mi puff?

En esta tabla tienes el volumen aproximado de algunos tipos de puff:

  • Puff pera: entre 200 litros (un puff pera pequeño por ejemplo infantil) y 300 litros un puff pera grande XXL
  • Puff grande tipo butaca: Igualmente, dependiendo de forma y tamaño, entre 200 y 300 litros.
  • Puffs redondos tipo pastilla o cilindros: 20 litros los pequeños reposapiés. Un puff redondo de 60 cm de diámetro y 40 cm de alto tiene un volumen de 115 litros.
  • Puff cuadrado: por ejemplo, un puff con forma de dado y 50x50x50 cm lleva 150 litros de relleno de puff.

Esto son volúmenes brutos, y hay que tener en cuenta que la mayoría de puffs no se llenan “hasta el techo”.

Y además cuando hablamos de rellenar un puff que esté algo cedido no queremos llenarlo partiendo de cero; por tanto, para rellenarlo la mayoría de los puffs de tamaño medio, con una bolsa de 60 litros debería ser suficiente en casi cualquier caso, y con dos bolsas de 60 litros prácticamente ningún puff necesitaría más relleno.

Solo en aquellos casos que el puff se tenga que llenar desde cero necesitarías el relleno para el volumen completo, y para eso en función de la tabla de arriba puedes hacer tus cálculos más precisos.

Cómo lo relleno

Esto es lo más divertido. Lo que necesitas para rellenar un puff es:

  • En primer lugar, un puff
  • Segundo: el relleno que hayas comprado
  • Tercero: alguien que te ayude (aunque no es imprescindible, con compañía las risas están aseguradas)
  • Cuarto: un aspirador, escoba y recogedor, porque nunca se sabe…

Si hay peques alrededor podrías considerar algunas opciones como narcotizarlos, amordazarlos o algo similar.

Pero si te da pena (pobrecitos) entonces déjalos libres pero adviérteles que no rompan la bolsa de relleno ¿ya te dijimos que tengas un aspirador por si acaso? y que no interfieran en el proceso de llenado (o mejor, no darles ideas…) ¡Ah! Y avísales de que las bolitas no se comen.

Una vez has aprendido el truco y la dinámica es muy fácil rellenar un puff. Aunque la primera vez (como en todo) puede resultar algo azaroso. 

Dinámica de fluidos: las bolitas se mueven como un líquido

Lo principal es entender que las miles de bolitas tienen una fuerte unión por electricidad estática y que juntas funcionan como un fluido, de modo que si agarras la bolsa correctamente y la vuelcas en el puff del mismo modo que viertes el agua de la jarra en un vaso, todo debería ir bien.

(Por cierto, este comportamiento de electricidad estática hace que puedas meter el brazo dentro de la bolsa y notar una sensación muy curiosa, como si metieras la mano en un cuenco de mercurio, o como mojarte pero sin que te quede rastro).

Pasos para el rellenado

1.

Dale la vuelta al puff y ábrele la cremallera hasta que le veas las tripas (no te preocupes, no se ofende).

2.

Abre la bolsa de relleno con mucho cuidado de no hacer aspavientos ni dar golpes para que no salten las bolitas. No necesitas una boca grande; es más: cuanto más pequeña casi mejor.

Por eso otra idea es no abrirla por arriba sino voltear la bolsa y cortarle una esquinita en diagonal, como si fuera un tetrabrick y utilizar esa pequeña abertura como “manantial” o boca de la jarra.

3.

Mientras una persona agarra la abertura del puff la otra toma la bolsa y rellena, teniendo presente la dinámica de fluido que os explicábamos antes.

Ir calculando cuándo es suficiente; en caso de duda parar antes, cerrar el puff y ver cómo queda; si no es suficiente siempre es más fácil echar más que tener que quitar.

4.

Si todo ha salido bien y no se ha desparramado ya tenéis vuestro puff relleno y como el primer día otra vez.

Si algo se ha vertido para eso está el aspirador, y si se ha vertido mucho, con escoba y recogedor puedes barrerlo y reutilizarlo, siempre que no hayas recogido mucho polvo al mismo tiempo.

Ya ves lo fácil que es darle nueva vida a tus viejos puffs, para que vuelvan a verse llenos, bonitos y para que sean otra vez tan cómodos como antes. Ojalá las personas pudiéramos hacer lo mismo cuando nos hacemos viejos...

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