Los fotomurales y papeles pintados para la pared son una manera cada vez más habitual de decorar nuestras paredes. Y no es de extrañar, porque con ellos se pueden conseguir efectos espectaculares por muy poco dinero y con muy poco esfuerzo.

Si estás pensando en colocar un fotomural de pared o empapelar tus paredes con papel pintado, seguramente estás tomando una decisión muy acertada, y ya descubrirás cuánto va a ganar tu decoración en el cambio.

Pero si te preocupa o te da miedo la dificultad del proceso de colocación y temes morir en el intento, deja de preocuparte: para eso hemos elaborado esta 

Guía práctica para la colocación de papel pintado y fotomurales

Que total, lo de morir lo tendremos que hacer algún día, pero prisa, lo que se dice prisa, no hay. Así que mientras tanto vamos a disfrutar de nuestra decoración con los estupendos fotomurales y papeles pintados. 

Primer paso: elegir el diseño (con atrevimiento)

Hay infinidad de modelos y motivos para vestir nuestras paredes con fotomurales y papeles pintados. 

Tienes diseños fotorrealistas, hiperrealistas, surrealistas y varias cosas más acabadas en –ista. Tienes diseños basados en patrones de madera, de piedra o de cemento. Tienes imágenes de ciudades, campos y mares… y podríamos seguir.

Así que la elección es cuestión de gustos, y como esto no es el propósito de esta guía solo te diremos que afrontes la elección del papel o fotomural con atrevimiento, dándole oportunidades a diseños llamativos y con carácter, siempre que encajen dentro de tu decoración y tus gustos.

Segundo paso: elegir la superficie a empapelar

La versatilidad de los papeles pintados y fotomurales es tal que nos ofrecen varias posibilidades de colocación.

La más obvia es empapelar una estancia entera. Es decir, en una habitación, llenas las cuatro paredes con el motivo elegido. Puede servir para determinados diseños de papel pintado, con texturas uniformes y no muy estridentes.

Sin embargo, posiblemente obtengas mejores resultados empapelando de otras maneras, como las siguientes:

Empapelar paredes sueltas.

Por ejemplo, es la opción más evidente en los fotomurales, que habitualmente están pensados para una sola pared.

La ventaja de esto es que el decorar una única pared afecta a la estancia entera, de modo que el resto de las paredes y sus pinturas o decoraciones cobrará nueva vida por oposición o yuxtaposición a la pared tratada.

Empapelar tramos de pared.

Otra opción es llevar los fotomurales o papeles pintados a determinados trechos de pared, colocándolos de manera alterna.

En función de cómo sea la pared o la estancia se pueden conseguir efectos muy bonitos en los que destacamos determinados tramos, rompiendo la continuidad visual.

Tercer paso: calcular la cantidad de rollos

En los fotomurales no es necesario que calcules la cantidad de rollos, ya que al venderse por medidas, la medida es lo que tendrás que calcular. Es mejor calcular siempre un poco por exceso que por defecto, ya que los sobrantes se eliminan fácilmente durante la colocación, mientras que si nos quedamos cortos no tiene arreglo.

Los papeles pintados vienen en rollos de 50 cm de ancho y 10 metros de largo. Como se basan en patrones de repetición infinita, apenas hay descartes de producto, con lo cual puedes calcular tus necesidades sabiendo que cada rollo son 5 metros cuadrados.

Por tanto si la pared que quieres empapelar mide 4,5 metros de largo por 2,80 metros de alto, tendrías que calcular 4,5 x 2,8 = 12,6 m2, con lo cual necesitarías 3 rollos.

Cuarto paso: materiales necesarios

El primer material necesario para colocar papel pintado es una buena dosis de entusiasmo y ganas de pasarlo bien. También es necesario (aunque tal vez no sea justo colocarlo en la lista de material) otra persona que nos ayude, porque, aunque no es imprescindible, esta tarea es mejor hacerla entre dos.

La lista de materiales es la siguiente:

  • El papel pintado o fotomural
  • Cola para papel pintado
  • Un metro, una regla (mejor con nivel) y un lápiz para marcar
  • Un cepillo de cola
  • Un cepillo de alisar y una cuña (similar a las que se utilizan para quitar el hielo de los parabrisas). También sirve un rodillo de pintura corto y sin pelo.
  • Cinta de pintor
  • Un cúter
  • Una escalera

Quinto paso: preparaciones previas

Estado de la pared

La pared ha de estar limpia, seca y lisa. No es aconsejable aplicar papel pintado sobre paredes con humedades. Igualmente deben repararse previamente las grietas y desperfectos de la pared, porque de lo contrario se podrán notar a través del papel.

Preparación de los rollos

Los papeles pintados vienen con un patrón continuado que no necesita especial preparación, de modo que simplemente abres el primer rollo y empiezas a colocar.

En cambio, los fotomurales, como son composiciones completas, es necesario desplegar los rollos antes para asegurarnos de en qué lugar de la composición va cada tira, ya que habremos de alinearlas y ordenarlas.

Y ahora ya podemos pasar al paso definitivo: la colocación.

Manos a la obra: la colocación del papel pintado

1. Preparar la cola, medir y alinear

Lo primero es preparar la cola. Una bolsa de 50 g sirve para un litro de agua. Hay que mezclar bien y esperamos 15 minutos.

Mientras vamos midiendo la pared para el primer rollo, sabiendo que los rollos son de 50 cm.

2. Marcamos y encintamos

Marcamos con un lápiz el límite de la zona que vamos a trabajar y la protegemos con cinta de pintor para evitar manchar con cola fuera de la superficie de pegado.

Aunque la cola es transparente puede dejar marca en la pared si la aplicas fuera de la zona que se va a empapelar, de ahí la precaución.

3. Cómo aplicar la cola

Lo fundamental: la cola no se debe aplicar sobre el papel o fotomural, sino sobre la pared. Para eso la hemos encintado.

Con el cepillo aplicar en la pared, estirándola con brochazos vigorosos.

4. Aplicamos la primera tira

Tal vez este es el momento más difícil, sobre todo si es la primera vez. Por eso es mucho mejor hacerlo entre dos personas.

Siempre vamos de arriba a abajo. Mientras una persona alinea la marca superior en la pared (el sobrante se corta luego con el cúter) otra va desenrollando y alineando en vertical hacia abajo. 

Es posible que las primeras veces requiera aplicar el método de ensayo y error; por eso conviene al principio no presionar el papel hasta estar seguros de que está bien alineado.

Mientras la cola está húmeda es posible rectificar la colocación con facilidad, incluso aunque haya que retirarlo completamente y volver a empezar. Ante todo, Keep Calm!

5. Alisamos con el cepillo y la cuña

En cuanto veamos que la tira está bien alineada, con un cepillo ancho vamos alisando con movimientos diagonales de arriba a abajo y de dentro a afuera, procurando que no queden burbujas grandes.

En este momento el papel está húmedo y pueden mostrarse pequeñas burbujas que desaparecerán en cuanto se seque el papel.

Igualmente, las burbujas rebeldes que no salgan con el alisado del cepillo se pueden pinchar con un alfiler y repasar con la cuña o cepillo. Es importante también tener un paño húmedo para eliminar los excesos de pegamento.

6. y 7. Colocamos la siguiente tira y alineamos

Después del aprendizaje de la primera tira, la segunda es pan comido. Y no te digo la tercera, y la cuarta… La única precaución es la alineación de una tira al lado de la otra, de ahí la importancia de que la primera tira esté perfectamente colocada en vertical, ya que una pequeña desviación al principio puede hacerse muy grande hacia el final.

En los fotomurales es algo más complicado ya que aparte de alinear necesitaremos también sincronizar el diseño y eso nos puede estresar un poco más.

En cualquier caso, no intentes colocarlo de manera absolutamente milimétrica; piensa que en un mural de varios metros de ancho un par de milímetros de solapamiento, aunque en el momento de la colocación te parezca mucho, pasa prácticamente desapercibido. En caso de duda, aléjate unos metros del mural y míralo con perspectiva.

8. Recortamos los sobrantes

En la última tira tal vez hayamos tenido que cortar el papel verticalmente para ajustar la anchura. Recuerda que siempre es preferible elegir una medida más grande que más pequeña para no quedarnos cortos.

Los sobrantes en altura los cortamos en este momento muy fácilmente con un cúter aprovechando la línea del zócalo. Si por cualquier motivo el corte lo quieres hacer a media pared es preferible que marques y cortes la tira con tijera para evitar rayar la pared con el cúter.

Otras dudas de interés

¿Se pueden colocar en cocinas y baños?

Por supuesto, siempre que la calidad del papel y de las tintas lo permita, como es el caso de nuestros papeles y fotomurales.

En el caso de las cocinas, es una buena precaución poner una protección de metacrilato por ejemplo si colocas el papel justo donde están los hornillos; más que nada para facilitar la limpieza y evitar salpicaduras.

En la cocina de la foto de ejemplo, de una cocina real que hos ha enviado una clienta, ha aplicado esta precaución y ya veis el efecto espectacular.

En los cuartos de baño todo depende de la aireación y el grado de humedad que tenga. Un cuarto de baño bien aireado y con ventana al exterior que no tenga problemas de humedad puede acoger papel pintado aunque no es aconsejable en las zonas que puedan recibir salpicaduras directas.

¿Se decoloran con el tiempo?

Nuevamente, la respuesta es: depende de la calidad de impresión. Todos nuestros fotomurales y papeles pintados están impresos con tintas indelebles, inodoras y que resisten incluso la luz del sol directa, por lo cual los colores permanecen vivos y nítidos con el paso del tiempo.

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